Renata y Vinicius

Tarde de otoño, hojas cayendo, luces naranja, frío en el rostro y un paseo por el parque.

Un parque donde tuve la gran suerte de cruzarme con esta pareja.

Ellos iban a hacerse una foto para recordar todo este momento.

Y de pronto vi entre sus rostros un rayo de luz. Algo mágico, como una señal.

Entonces alcé la cámara para retratarles.

Ellos al darse cuenta, me pidieron por favor, si les podía tomar la fotografía con su teléfono y yo les respondí que primero lo haría con la cámara porque había visto una luz realmente hermosa reflejada en sus rostros y un poco desconcertados, accedieron.

Pensarían que habían topado con un loco o algo así y la verdad, no iban mal encaminados.

Seguidamente les mostré la fotografía, la cual les gustó mucho y les pedí por favor, si me dejaban hacerles algunas tomas más, a lo cual ya no tuvieron reparo en hacerlo. A cambio yo se las regalaría, les dije.

Pero no podía dejar pasar esa luz, como una señal que advertía de algo maravilloso y ese algo sin duda era el amor que sentía el uno hacia el otro en una tarde, donde las hojas de los árboles con la suave  brisa de otoño hacen que las luces bailen al ver amores así.

Renata y Vinicius

Gracias por esos minutos donde me dejasteis ver lo más hermoso que tenéis, vuestro amor.

 

 

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Laura

Érase una vez…

Una chica rebelde, libre, soñadora y bella. Una mujer firme, pero a la vez sensible. Con su locura particular que muy pocos entendemos, pero desprendía una luz capaz de deslumbrar la noche.

Así que nunca dejes de brillar, persigue tus sueños. Ilumina siempre tu rostro y tu corazón con la mejor luz que encuentres en el camino.

Y si alguien pretende apagar esa luz, damos un paseo con la máquina del tiempo y hacemos que se avive.

¡¡Que vuelva a deslumbrar!!

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